
por Andrés Figueroa Cornejo
Este 28 de agosto, las autoridades de las comunidades mapuche de la Región de Los Lagos realizaron una marcha hasta la delegación presidencial de Puerto Montt con el propósito de manifestar su absoluto rechazo a la consulta devenida de la llamada Comisión Presidencial de Paz y Entendimiento, creada por la administración de turno de La Moneda. Durante su andar, la columna hizo una parada en la Corte de Apelaciones de la zona para exigir la libertad de los prisioneros políticos mapuche, miembros de la resistencia autonomista del pueblo originario.
Antes de entregar la carta dirigida al presidente Gabriel Boric por medio de Paulina Muñoz, delegada presidencial de la región, la abogada mapuche e integrante de la Cuenca del Lago Llanquihue, Orietta Llauca, señaló que «el gobierno chileno no puede decir que su consulta está en curso: están intentando iniciar su consulta, la cual, de todos modos, está siendo rechazada», y agregó que «el gobierno no puede decir, como lo afirmó la ministra Camila Vallejo, que van a continuar con su consulta».
– ¿Por qué?
«Porque no saben cómo lo van hacer. Incluso la etapa de planificación no se ha cumplido. Esa fase corresponde a definir cómo, cuándo, qué y con quién se va a elaborar la consulta y a quién se aplicará. En la misma línea, nosotros estamos ingresando solicitudes, vía ley de transparencia, con el fin de que hagan público el contenido del trabajo de la Comisión por la Paz y Entendimiento que los comisionados pidieron que fuera secreto. Para tener una participación que incida en este proceso, debemos tener acceso a toda la información, no solamente al informe final, sino a saber cómo llegaron a ese informe final.
En resumen, el gobierno pretende llevar adelante una consulta formulada en secreto. Aquí se ha infraccionado el principio de buena fe. Es más, las declaraciones de inadmisibilidad de las cortes de apelaciones, nos habilitan para efectuar demandas internacionales».
– Pero el gobierno y la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, Conadi, asegura que la consulta está avanzando…
«El gobierno ha estado mintiendo, Conadi ha estado mintiendo, la delegada presidencial Paulina Muñoz ha estado mintiendo descaradamente, porque no son capaces de decir «hemos fracasado. No podemos seguir con esta consulta, cuando ni siquiera hemos cumplido la etapa de planificación». Y esa primera etapa no han podido desarrollarla porque, de manera unánime, el pueblo mapuche hemos rechazado someternos a una consulta. No les hemos entregado el consentimiento a nadie para que esa consulta se haga. Ellos están tratando, a la luz del decreto 66 número 3, legitimar un nuevo sistema de tierras que constituye un mecanismo de extinción gradual del pueblo mapuche.»
Corazón y razón unitaria
El contundente rechazo al proceso se ha expresado desde el 13 de agosto en las comunidades mapuche de Melipeuco, Cunco, Vilcún, Purén, Villarrica, Curacautín, Los Sauces, Lonquimay, Toltén, Pucón, Lautaro, Angol, Galvarino, Contulmo, Alto Biobío, Carahue, Saavedra y Victoria; en la Región de La Araucanía y Biobío; Panguipulli, Coñaripe; en la Región de Los Ríos; y en Los Lagos, las comunas de Puerto Varas, Llanquihue, Frutillar, San Juan de la Costa y Quinchao, entre otras.
Independientemente de la derrota política de una administración cualquiera del Estado chileno, sin dudas, existe la certeza -incluso entre personas mapuche que en un principio estuvieron de acuerdo con la consulta por intereses particulares- de que sin la lucha resuelta y decidida de la resistencia mapuche autonomista, la actual unidad mapuche sería imposible.
Muchos de esos mismos luchadores por la autonomía y los territorios ancestrales, llenan los penales del Estado en su condición de prisioneros políticos mapuche. Sus combates sucesivos contra el capital extractivista y los terratenientes durante décadas, crearon las condiciones para multiplicar la conciencia de los derechos originarios.
Más allá de la decadencia irremediable de la presente administración de La Moneda, el pueblo mapuche, a su modo, conforme a sus tiempos y cosmovisión y a sus diversas formas de lucha, vive un proceso complejo, un nuevo punto de arranque multidimensional, que con generosidad, respeto mutuo, corazón y razón unitaria, enfrenta la posibilidad concreta de abrir una nueva época y porvenir. Bajo relaciones de fuerza más promisorias respecto de la institucionalidad chilena, un pueblo de convivencia comunitaria, uno y lo mismo con la naturaleza, está probando en los hechos que su caminata antigua como el agua puede restar distancias hacia su autonomía, recuperación territorial y ecosistema cultural, en mejores condiciones que hasta no hace mucho.
* Las imágenes y videos fueron cedidos por Radio Tamara

